Fomentando la Participación

La Convención sobre los Derechos del Niño abre la puerta para la ciudadanía completa para las niñas, los niños y las y los adolescentes.
La Convención transforma a niñas, niños y adolescentes de objetos pasivos a sujetos activos de derechos.
Demanda que sus puntos de vista sean tomados en cuenta y se les dé la importancia debida, en los siguientes artículos:

Artículo 12 (Opinión del niño)

  1. Los Estados Partes garantizarán al niño que esté en condiciones de formarse un juicio propio el derecho de expresar su opinión libremente en todos los asuntos que le afectan, teniéndose debidamente en cuenta sus opiniones, en función de la edad y madurez.
  2. Con tal fin, se dará en particular al niño la oportunidad de ser escuchado, en todo procedimiento judicial o administrativo que le afecte, ya sea directamente o por medio de un representante o de un órgano apropiado, en consonancia con las normas de procedimiento de la ley nacional.

Artículo 13 (Libertad de expresión)

  1. El niño tendrá derecho a la libertad de expresión; ese derecho incluirá la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier otro medio elegido por el niño.
  2. El ejercicio de tal derecho podrá estar sujeto a ciertas restricciones, que serán únicamente las que la ley prevea y sean necesarias:

a) Para el respeto de los derechos o la reputación de los demás; o

b) Para la protección de la seguridad nacional o el orden público o para proteger la salud o
la moral públicas.

Artículo 15 (Libertad de Asociación)
  1. Los Estados Partes reconocen los derechos del niño a la libertad de asociación y a la libertad de celebrar reuniones pacíficas.
  2. No se impondrán restricciones al ejercicio de estos derechos distintos de los establecidos de conformidad con la ley y que sean necesarias en una sociedad democrática, en interés de la seguridad nacional o pública, el orden público, la protección de la salud y la moral públicas o la protección de los derechos y libertades de los demás.

El desarrollo del artículo 12 de la Convención sobre los Derechos del Niño, que se refiere a la participación infantil, es uno de los retos más profundos que se presentan a las políticas y legislación sobre la infancia en las sociedades en general.

El niño,  la niña, y las y los adolescentes como sujetos de derecho, tienen un total reconocimiento legislativo internacional, igual al de los ciudadanos adultos.

Son, en definitiva, una y un ciudadano más, con plenos derechos, que deben ser escuchados y ser tomados en cuenta como ser activo de la vida social.