La Declaración Universal de los Derechos Humanos

La Declaración consagra valores relacionados a la dignidad humana que nadie puede desconocerlos. La DUDH (Declaración Universal de los Derechos Humanos) se compone de un preámbulo y treinta artículos, que recogen derechos de carácter civil, político, social, económico y cultural.

La Declaración de los Derechos Humanos es uno de los logros más importantes de las Naciones Unidas, y, aunque fue firmada hace muchos años, (el 2008 cumplió 60 años), sigue teniendo vigencia.
Los 30 artículos establecen que:

Todos y todas somos libres e iguales: establece la igualdad y libertad de todos/as y que debemos ser tratados/as iguales, sin ninguna preferencia.
No Discrimines: estos derechos nos pertenecen a todos/as sin importar nuestras diferencias,  sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.
Todos y todas tenemos el derecho a la vida y a vivir siendo libres y teniendo seguridades.
Nadie puede convertirnos en esclavos/as ni nosotros/as podemos hacer a nadie nuestro/a esclavo/a en ninguna forma.
Nadie tiene el derecho de lastimarnos o torturarnos, ni nosotros podemos torturar o lastimar a nadie.
Todos y todas tenemos el mismo derecho y somos iguales ante la ley. 
Todos/as estamos protegidos por la ley, y tenemos derecho a ser tratados de la misma manera.
Todos y todas tenemos derecho a un tratamiento justo en tribunales justos y a acudir a la ley que nos ayude cuando hemos sido tratados injustamente.
Nadie puede llevarnos a la cárcel sin una buena razón y de mantenernos encarcelados o de echarnos de nuestro país.
Todos y todas tenemos derecho a un juicio justo y público, sin ningún tipo de interferencias. Las personas que nos juzgan no deben permitir que alguien les diga qué hacer
“Se presume la inocencia hasta que se demuestre lo contrario”. A nadie se le puede acusar de haber hecho algo, sino hasta que se pruebe que lo hizo. Cuando alguien nos acusa de haber hecho algo incorrecto, tenemos el derecho de demostrar que eso no es verdad.
Nadie debería tratar de dañar nuestra reputación, entrar en nuestra casa, abrir nuestras cartas o inmiscuirse con nosotros/as o nuestras familias sin una buena razón para ello. Tenemos derecho a la privacidad.
Todos y todas tenemos el derecho de ir a donde queramos en nuestro país, y de viajar a donde deseemos.
Si tenemos temor de ser perseguidos/as o encarcelados/as en nuestro propio país, podemos irnos a otro país para estar seguros. Sin embargo, este derecho no se aplica si hemos cometido algún delito muy grave.
Todos y todas tenemos el derecho de tener una nacionalidad y pertenecer a un país.
Cada país determina la edad en la que hombres y mujeres pueden casarse y formar una familia. Hombres y mujeres tienen los mismos derechos, tanto cuando están casados como cuando se separan.
Todos y todas tenemos el derecho a tener nuestras propias cosas y compartirlas, siempre y cuando las hayamos obtenido de forma honrada y como fruto de nuestro trabajo o el de nuestros padres. Nadie debería tomar lo que nos pertenece, sin una razón justa.
Todos y todas tenemos el derecho de creer en lo que queremos creer, de tener una religión o de cambiarla si así lo queremos.
Todos y todas tenemos  libertad para decir lo que pensamos (libertad de expresión). Podemos pensar por nosotros/as mismos, decir lo que pensamos y compartir nuestras ideas con otras personas.
Todos y todas tenemos derecho a reunirnos con nuestros/as amigos/as y de trabajar juntos para defender nuestros derechos. Nadie nos puede obligar a unirnos a un grupo si es que no queremos.
Todos y todas tenemos el derecho de participar en el gobierno de nuestro país y en las instancias elegidas. Tenemos derecho a expresar nuestras ideas y plantear soluciones a nuestros problemas  Todas las personas, mayores de 18 años deben elegir libremente a sus representantes y autoridades.
Todos y todas tenemos el derecho a una vivienda, a cuidados médicos, a la educación, y a una vida digna y nuestras autoridades: presidente/a, vicepresidente/a, ministros/as, parlamentarios/as, prefectos/as, alcaldes/as autoridade indígena originario campesinas, deben trabajar para lograr este propósito.
Las personas adultas tienen derecho a un trabajo honesto y digno, a un pago justo por su esfuerzo y a reunirse en sindicatos para la defensa de sus derechos.
Todos y todas tenemos el derecho a descansar, disfrutar de nuestro tiempo libre y  divertirnos.
Todos y todas tenemos derecho a “vivir bien” y recibir los cuidados necesarios, especialmente si somos niños/as, mujeres adultos/as mayores.
La educación es un derecho que todos/as tenemos. Los gobiernos deben realizar todos los esfuerzos para que todos los centros educativos, especialmente los del Estado, ofrezcan una educación de calidad.
Todos y todas tenemos derecho a disfrutar de la cultura, la ciencia y el arte. Se refiere también al respeto que se debe tener al trabajo y creación de otras personas. Esto se llama “derechos de autor”, y es una ley especial que protege esta creación.
Todos y todas tenemos derecho a vivir en un mundo justo, libre y en paz.
Así como tenemos derechos, tenemos también obligaciones, sobre todo el deber de respetar la vida y los derechos de las otras personas. Es una responsabilidad compartida entre todos y todas para lograr un mundo mejor.
Nadie puede suprimir los derechos y libertades.